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jueves, 18 de febrero de 2016

A J.L.

Y mientras la locura se propaga, ahí permaneces tú. El imperativo categórico iluminándote, haciéndote resplandecer. Volvemos -o no salimos- de la minoría de edad, de todo aquello que me sepultó y me mantuvo en la estulticia durante tantos años. Pero sigue ahí, oh tú, mi ilustración encarnada, y nos sacarás de esta oscuridad.

lunes, 15 de febrero de 2016

Ataraxia S.A.


Y, de repente, en Ataraxia S.A. se volvió a romper mi cerebro. Escisión brutal, que dejó ambos hemisferios sin contacto. En constante aceleración volvimos a la creación de patrones. Desde el neutro tranquilizador y casi bucólico hasta la horrible pesadilla, que envuelve a toda la humanidad en su ataque contra mi persona. Culpa y vergüenza. La vena que carga con todo el frío por mi cuerpo en momentos de máxima ansiedad está ya dolorida.
Y, simplemente, seguimos aguantando. La figura que se repite en la oficina, que ofrece palabras ambiguas y confusas a ratos. En otros momentos se convierte en un monstruo obsceno, cargado de rencor por errores no cometidos. No encontramos los errores, así que los buscamos. Los creamos. Volvemos al poco tiempo a la calma. Plácida calma chicha, hasta que sube la fiebre helada de este miedo que me tiene atenazada y en constante bucle.
Pongamos hoy fecha a la locura que ha vuelto a mis días. Veremos si acaba conmigo o yo con ella.

jueves, 11 de febrero de 2016

P*ta hermenéutica

    "Tal como se dice en la literatura clínica, soy una persona "altamente funcional" para sufrir un trastorno de ansiedad o una enfermedad mental. Normalmente, se me da muy bien ocultarlo. No pocas personas, algunas de las cuales creen conocerme bien, me han comentado que les sorprende que alguien como yo, que parezco tan equilibrado e imperturbable, haya decidido escribir un libro sobre la ansiedad. Yo sonrío suavemente mientras me agito por dentro y pienso en uno de los rasgos que, según he descubierto, es característico de la personalidad fóbica: "la necesidad y capacidad -tal como aparece descrito en el libro de autoayuda Your Phobia- de presentar ante los demás una apariencia relativamente plácida y tranquila mientras se sufre por dentro una agitación extrema".
    Para algunos, quizá parezca tranquilo, pero si pudieran atisbar bajo la superficie verían que no paro ni un momento, que estoy remando continuamente para mantenerme a flote"  

Ansiedad, Scott Stossel

lunes, 1 de febrero de 2016

Espacio

La mujer de la habitación con la foto de Laika me hizo un croquis: "aquí hay una línea que separa la cordura del mundo donde tu mente está atrapada en ella misma". Con su boli azul hizo la raya y luego un círculo. Con ello quiso señalarme que unos años de pastillitas azules podían acabar en un momento, si mi pie-cerebro se inclinaba hacia el lado en que el boli azul había garabateado el círculo apretado, intenso (y temible, por tanto).
Después de dejar el sustento químico de mi tranquilidad-cordura no soy capaz de recordar qué partes de la angustia podían pertenecer a mi educación en el miedo y cuáles al desenganche. Nunca llegué a aprender a enfrentarme a mi yo cerval, cervatillo, huidizo y aterrado por momentos. La química de mi cerebro había sido modificada ligeramente, se había ralentizado, y yo no había logrado aprender a domar ese calor que sube y me atrapa desde el estómago hasta la coronilla, y me pincha a veces en el corazón. 

Lo lúdico/admirativo

En sucesión, en paralelo, transversalmente. Uno tras otro los miedos se configuran y ordenan, de modo que podemos distinguirlos por su intensidad. Cada uno está conformado por distintos hilos, pero todos convergen en la misma escena. Mi yo, en caos y susto, para un momento y se admira. Se dice a sí mismo: "cuántos escalofríos de pánico y, sin embargo, qué pulcra y ordenada la forma en que haces que ese sufrimiento creado por ti misma sea un mapa. Ruta turística al territorio de los muchos miedos cervales de tu día a día. Catálogo de espantos generadores de taquicardia. Bravo". 
Pericardio. Quema. Pericardio. Frío.

Pánico en las manos. Ya conocemos el retroceder automático de nuestra mente hacia lugares remotos, buscando esos indicios de lo que ha creado el torbellino. Seguimos, oh, mente, dispuestos a recorrer tantas veces y durante tantas horas hacia atrás. Retrocedemos y recuperamos los gestos, las caras. No lo entiendes, porque no lo encuentras.


martes, 29 de septiembre de 2015

Diagnóstico

El peso de un océano. Odres de viento. Oído lleno de viento y peso. La vista gira a ambos lados y deja llevar con ella la cabeza. El vértigo.